
Te beso muy despacio…
¡Qué pequeña es mi boca!
dentro de ese amor tuyo
tan oscuro y tan alto.
Te beso con mi miedo,
con mis labios heridos,
con los ojos cerrados
para, así, no perderte
(aunque te vayas)
para seguir besando
cuando tú ya no estés.
Te beso con el ansia
de habitar en tu cuerpo
y de que tú me habites.
De que no estemos solos
nunca más
en este eterno segundo
(que ocupa días y meses y años)
Nunca solos…
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