Hay golpes que te dejan un dibujo morado pudriéndote la carne... Los besos del odio. Son más fuertes que los del amor. Pero igualmente se curan con el paso del tiempo… Otros no se te quedan en el cuerpo, pero rebotan en la cabeza sin que sepas, de dónde puede haber venido su eco a zumbar en tu cerebro. También hay golpes que se los da uno mismo con cierta inercia torpe y masoquista... Pero es esa, una mutilación voluntaria, inevitable e imprescindible.
Tuesday, March 29, 2011
Tuesday, August 31, 2010
EL NAUFRAGIO
Cada objeto perece a su manera:
El látigo en los dientes de los perros,
la semilla en el fruto,
la serpiente enroscada en el árbol
(muerde su cascabel y se sonríe…).
El fuego nos arrasa con su rayo de luz
y se lo lleva todo
El agua sólo pasa…
luego desaparece también,
llamada al precipicio del silencio.
Pero nosotros…
nosotros no queremos morir
(aunque necesitemos estar muriendo siempre)
las garras de los dedos
aferradas al ovillo del tiempo
y las alas del alma tendiendo su torpeza
hacia la eternidad inútil del presente.
A veces, una constelación de rosas
nos enciende los rizos del deseo
y palpamos la vida.
Pero un cañón antiguo
sigue apuntando por dentro de la boca
a toda la belleza que miramos.
Ya te dije que ayer era sólo una parte,
una ola deshecha del océano…
Pero sigues buscando la estela de las cosas
y te dejas la piel en la alambrada
de lo que ya pasó.
Ahora crecer es solo un verbo
perezoso y salvaje,
que se alimenta de ti con ansia primitiva,
que se alimenta también de lo que no le diste.
Cada objeto perece a su manera:
Las letras se desprenden de los libros
en un gesto suicida y silencioso,
Los colores se apagan en sus lienzos
con una lentitud incalculable,
los relojes crepitan
al fondo de la tierra
con su ruido de pasos
de una guerra lejana.
Tuesday, January 26, 2010
VISIONES
Imagen de Alberto García-Alix
Hay un pequeño dios en ti
que me respira en el oído
cuando tiemblo…
Lo descubro en tu modo
de alzar las manos a las sombras,
en tu manera…
de ignorar a la muerte.
Al fin y al cabo un dios
es sólo un hombre…
al que vemos inmenso
a través del cristal,
a través de la luz,
a través de la tierra…
Tuesday, December 01, 2009
Un poco más de lluvia

me lloviste en los zapatos de tacón,
en las macetas,
me lloviste en las tardes de acero de Diciembre,
en los libros azules de poesía,
me lloviste en la tortilla de patatas,
en el acuario del fondo del salón…
Me lloviste en los paseos de los jueves,
en todas las montañas que subía.
En las paredes rojas del teatro.
En los poemas.
Me lloviste en la ropa tendida…
En el portátil nuevo, en el buzón,
en las sábanas dulces de franela.
En la copa de vino.
Me lloviste en los tangos,
en el vagón del metro,
en la madera roja
de mi guitarra.
Me lloviste en las notas de un concierto de Blues.
Y me lloviste una tarde de agosto
en mitad de un desierto.
Saturday, November 21, 2009
UN HOMBRE NUEVO
(Eduard Munch "melancolía) (quizá un niño)
se ha sentado
en la esquina cobriza
de la tarde.
Los harapos sin luz
de las palomas
le recuerdan
que es un hombre feliz….
porque ya no hay pasado.
Amasa la ignorancia
del olvido
con la misma maestría
con que lo hacen los viejos
y los peces.
Su libertad es una garza
dormida en el estanque.
Su vida es un minuto
del brillo de la lluvia
de esta puesta de sol.
Saturday, October 24, 2009
LA ESPERA

Aguardo tu respuesta en la alambrada.
Mi corazóm crepita con un tacto de peces.
La nubes huyen lentas
en filas silenciosas…
El tiempo me rodea con su anillo
(sabe de mi fragilidad
en medio del tejado de la duda)
Aguardo tu respuesta
tu sonido,
tu gesto,
tu cachorro de hombre
exhibiendo la herida
del hueco de mi abrazo…
O el deshaucio.
La eternidad o la muerte…
Aguardo al infinito
o al inane pasado.
Aguardo tu presencia,
la mía,
la de tu perro,
la de las cucarachas de tu patio.
Aguardo sin guardar
nada de nada.
Aguardo con tu sombra
y con lo puesto.
Wednesday, September 30, 2009
EL SOL... EL SOL...
EL SOL….EL SOL…
El sol era una lanza
que se clavó en mi sangre
(igual que un sueño
se enquista en la memoria).
Se hundió sobre mi pecho
como una luz amarga y lenta.
(en mi pecho de grillos y de lunas)
El sol… era un testigo
de mi suicidio cobarde e incompleto
al borde de la vida,
al borde de las rosas,
al borde del café de la mañana.
El sol era un vacío
en la estructura de sombras de mi alma.
Un agujero blanco en el espejo…
que no pude mirar.
A veces lo traías en los ojos,
a veces, eran soles tu manos,
a veces venía oculto
en la correspondencia.
El sol era un rayo de vida
gigante y doloroso
que aplastaba la flor de mi nostalgia…
y no cabía en mí.
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