Thursday, October 11, 2012

ALZHEIMER. VISITA DE LAS TARDES








ALZHEIMER. VISITA DE LAS TARDES
Madre…
por qué tu pensamiento
lo ha convertido todo en lluvia…
Por qué tus manos suaves
acarician los dientes
que hay en mi corazón.

Te recuerdo de pie
abrazándome el miedo
con tu cálida trenza
en las tardes de leche.

Y recuerdo también
la huída de los pájaros
hacia las azoteas
del último columpio.

Madre…
Por qué ha de ser así
cuando el  tiempo nos mira…

Tu espalda está inclinada
sobre el anochecer.
Y no encuentras las rosas
que he venido a pedirte.

Te recorro los huesos
con mi amor despeinado
y veo tus manos llorar
sobre un calcetín roto.

Te regalo una piedra
que pesaba en mi pecho
y te brillan los ojos
desde tu acantilado.

Madre…
Ya no sabes quién soy
ni siquiera quién eres.
Desarmas la estructura de mi alma
inventando unos nombres
que no llaman a nadie.
Te empeñas en jugar
a que nada te duele
mientras se reverdece
la herida anaranjada
del cielo de  la tarde.

Sunday, July 10, 2011

SI, MI AMIGA... ( de Juan Laurentino Ortiz)

Gracias a mi amigo Inda por permitirme usar esta preciosa imagen suya


Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio…
Estamos bien… sí…
Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo…
Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido,
al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino…
Estamos bien… Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia
que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música…
Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen…
Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego,
cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?

Juan Laurentino Ortiz

Saturday, May 21, 2011

DE INDIVIDUOS Y HÉROES





Deja que tiemble hoy…
Que he visto arrodillado mi destino.
Los perros se han marchando en silencio,
la humanidad que queda está dormida
entre las hojas secas.

Tus manos van cayendo sin fin
como la lluvia.
Sin detenerse nunca en ningún sitio,
sin apenas llegar…
tus manos… ni tus ramas.

Y tu silueta aparece por las calles
atravesando árboles y charcas
sin recordar sus nombres.
Como si fueras sólo un animal herido
que aúlla en el perfil del universo.

Un hombre ordena en la distancia
con el dedo engrosado de poder
que alguien se humille.
La niebla que le envuelve
nos oculta en final.

Hay una voz que grita…
¡Quiero morir ahora
que el sol está maldito!
Habré logrado así
que mi vida sea hermosa.

Pero nada sabremos los demás
de aquella muerte oscura.
Se muere en soledad
inevitablemente
(de uno en uno).

Tuesday, March 29, 2011

Tuesday, August 31, 2010

EL NAUFRAGIO

Imagen de Javier Marchante
EL NAUFRAGIO

Cada objeto perece a su manera:
El látigo en los dientes de los perros,
la semilla en el fruto,
la serpiente enroscada en el árbol
(muerde su cascabel y se sonríe…).


El fuego nos arrasa con su rayo de luz
y se lo lleva todo
El agua sólo pasa…
luego desaparece también,
llamada al precipicio del silencio.

Pero nosotros…
nosotros no queremos morir
(aunque necesitemos estar muriendo siempre)
las garras de los dedos
aferradas al ovillo del tiempo
y las alas del alma tendiendo su torpeza
hacia la eternidad inútil del presente.

A veces, una constelación de rosas
nos enciende los rizos del deseo
y palpamos la vida.
Pero un cañón antiguo
sigue apuntando por dentro de la boca
a toda la belleza que miramos.

Ya te dije que ayer era sólo una parte,
una ola deshecha del océano…
Pero sigues buscando la estela de las cosas
y te dejas la piel en la alambrada
de lo que ya pasó.
Ahora crecer es solo un verbo
perezoso y salvaje,
que se alimenta de ti con ansia primitiva,
que se alimenta también de lo que no le diste.

Cada objeto perece a su manera:
Las letras se desprenden de los libros
en un gesto suicida y silencioso,
Los colores se apagan en sus lienzos
con una lentitud incalculable,
los relojes crepitan
al fondo de la tierra
con su ruido de pasos
de una guerra lejana.




Tuesday, January 26, 2010

VISIONES

Imagen de Alberto García-Alix


Hay un pequeño dios en ti 
que me respira en el oído 
cuando tiemblo… 
Lo descubro en tu modo 
de alzar las manos a las sombras, 
en tu manera… 
de ignorar a la muerte.
 
Al fin y al cabo un dios 
es sólo un hombre… 
al que vemos inmenso 
a través del cristal, 
a través de la luz, 
a través de la tierra… 

Un hombre que no habla del miedo
y que camina siempre sobre olas 

y sobre terremotos 
como si fueran flores. 

Al fin y al cabo un dios 
es sólo un hombre… 
que sabe estar desnudo 
entre la multitud 
sin que nadie le hiera, 
desnudo en soledad 
sin que nada le cubra. 

Hay un pequeño dios en ti 
que me besa en los hombros 
cuando caigo. 

Lo descubro en la luz que llena este silencio. 
En todas esas huellas… que no dejaste en mi.



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Tuesday, December 01, 2009

Un poco más de lluvia


Me lloviste en el alma,
me lloviste en los zapatos de tacón,
en las macetas,
me lloviste en las tardes de acero de Diciembre,
en los libros azules de poesía,
me lloviste en la tortilla de patatas,
en el acuario del fondo del salón…

Me lloviste en los paseos de los jueves,
en todas las montañas que subía.
En las paredes rojas del teatro.
En los poemas.

Me lloviste en la ropa tendida…
En el portátil nuevo, en el buzón,
en las sábanas dulces de franela.
En la copa de vino.

Me lloviste en los tangos,
en el vagón del metro,
en la madera roja
de mi guitarra.

Me lloviste en las notas de un concierto de Blues.
Y me lloviste una tarde de agosto
en mitad de un desierto.


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